Un elemento común puede ser altamente decorativo si se sabe usar, en especial si su razón de ser es precisamente eso, decorar.

Y es que en este sentido muchas veces terminamos recurriendo a objetos caros u otras costosas opciones solo para terminar logrando el mismo efecto que se puede obtener usando sabiamente lo que ya tenemos disponible en casa.

Debido a ello la frase que dice que cualquier elemento por más común que sea puede llegar a decorar elegantemente un lugar, es cierto si se sabe cómo lograr el efecto. Y es precisamente bajo esta premisa que los imanes para nevera pueden llegar a ser más útiles de lo que nos podemos imaginar.

Iniciando con la manera de usarlos y cuáles elegir, estos populares objetos pueden llegar a ser desde apropiados y elegantes hasta un desastre, en especial cuando el refrigerador termina recargado de los mismos.

Para evitar lo malo y potencial precisamente la elegancia de los mismos. Es necesario omitir aquellos que no vayan conforme al estilo cromático de la cocina y al diseño y contraste del refrigerador.

Un ejemplo claro de esto es apreciable a simple vista cuando vemos que la puerta del electrodoméstico está decorada con imanes que no tienen nada que ver ni con el estilo del espacio y saltan a la vista al comprarlos con el fondo de la nevera.

¿Cómo potenciar la elegancia?

La mejor manera de usar los imanes de forma positiva es distribuyendolos primero en orden elegante alrededor de la nevara y en proporción no excesiva. Muchas veces es mejor poco pero bien colocado que muchos imanes para neveras formando un caos y restando atractivo al ambiente.

Es aquí en donde también entra en juego el diseño de los mismos, los cuales deben ir en concordancia con los colores y el tema de la casa y del espacio de la cocina.

Un portaretrato imantado del mismo color del refrigerador es una alternativa simple y a la vez elegante que termina respondiente a todo esto.